lunes, 30 de julio de 2012

LUIS XIV DE HYACINTHE RIGAUD

LUIS XIV  1701


Luis XIV
óleo sobre lienzo 279 x 190 cm
París, Museo Nacional del Louvre




El libro de cuentas de Rigaud documenta la posición de director de un taller dedicado a la fabricación en serie con pintores especializados en la ejecución de flores , tejidos, escenas de batallas o paisajes de fondo . Después de realizar su primer aprendizaje en Montpellier y Lyon , Rigaud llega a París en 1681 y al año siguiente pinta el cuadro histórico Caín erigiendo la ciudad de Enoch con el que despierta el interés de le Brun; éste le orienta hacía el género del retrato , con el que Rigaud alcanzará gran éxito , primero en los ámbitos burgueses y más tarde en la corte .


Bajo el absolutismo de Luis XIV , sus retratos inspirados en el estilo de Van Dyck , encajan perfecyamente en el espíritu de la época. Pese a la producción en serie ,Rigaud se revela como un agudo observador en retratos como el de Felipe V ( 1701) Madrid,  (Museo del Prado ) o el de Elizabeth Charlotte , duquesa de Orleans  ( 1713 ) Braunschweig , Herzog - Anton-Ulrich-Museum ) En cambio , en los famosos retratos del Rey Sol , Rigaud muestra un talento de colorista y su mestría para las exigencias  ceremoniales de la pose y la expresión 
Elizabeth Charlottr de Palatinado 1713

El famoso retrato Luis XIV está considerado aún hoy, como tipo de retrato de un soberano absoluto . La exhuberante cortina roja y dorada no es sólo un atributo de la dignidad real, sino que con sus pliegues forma un marco, que repite el suntuoso manto forrado de armiño .El brocado de terciopelo azul , decorado con la flor dorada de los Borbones , se repite en la tapicería del sillón y del cojín , y en el mantel de la mesa sobre la que éste se encuentra: un modo plástico de ilustrar que es el rey el que " da el tono " . La monumental columna de mármol sobre un amplio basamento , aparece velada, de un modo que no hace sombra a la figura del rey. Luis XIV aparece con una  elegante torsión del cuerpo, muy por encima del punto de vista del espectador pareciendo volverse hacía éste ,sin embargo, su postura denota una firmeza inquebrantable.


Pero la maestría de Rigaud se pone verdaderamente de manifiesto cuando pinta el rostro del rey, su inaccesibilidad no se debe a una idealización clasicista , sino a la verdad de una fisonomía envejecida e impenetrable . La boca está cerrada, irónica y decidida, los ojos tienen un brillo duro y oscuro , la fina nariz revela intransigencia . Este soberano no es bueno ni malo , sino que se encuentra más allá de todas las categorías morales,

Mercedes Tamara
30 julio 2012



Bibliografía : 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo








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