viernes, 3 de mayo de 2013

CRISTO Y LA MUJER ADÚLTERA DE REMBRANDTH


CRISTO Y LA MUJER ADÚLTERA 1644
Cristo y la mujer adúltera
óleo sobre tabla 81,5 x 65.4 cm
Londres, The National Gallery




Este es el primer cuadro de historia que Rembrandth pinta en la década de 1640, unos años en los que su producción fue llamativamente escasa , tanto en pintura como en grabado. Es indudable que la nueva situación familiar tras la muerte de 
Saskia en 1642, cuando el hijo de ambos , Titus contaba apenas un año de edad ,hubo de pesar en su ánimo. Pero además, o al margen de ello, lo cierto es que los cuadros de esos años traslucen una crisis en su evolución artística, causada por la necesidad de confrontarse con el clasicismo francés introducido desde la corte y acogido con entusiasmo por los pintores y los coleccionistas holandeses. Esta crisis se pone especialmente de manifiesto en los cuadros de historia, donde  Rembrandth parece echar mano de sus composiciones anteriores para ajustarlos al nuevo gusto por la perspectiva, el orden y la simetría, pero sin renunciar por ello al naturalismo, a su preferencia por las tonalidades cálidas, por los dramáticos contrastes lumínicos y por la captación psicológica que hacían de sus historias de la década anterior -obras cumbres del barroco.

Para el planteamiento general de esta escena evangélica , Rembrandth parece retomar el esquema compositivo de Simeón en el Templo. La diferencia de escala entre las figuras y el espacio circundante, la detallada descripción del fondo y el preciosismo de los personajes del grupo principal- en especial la adúltera, el soldado que la sujeta por el velo y los sacerdotes- responden todavía al modo de aquello años Sin embargo, es nueva la disposición de las figuras , que ya no están amontonadas e imbricadas unas con otras,  sino una junto a otras como en un friso. En relación con el color, los ocres y amarillos característicos del pintor están salpicados por notas de tonalidades frías , por el intenso rojo de la capa del sacerdote en primer plano y por el blanco del vestido de la adúltera. Asimismo, han desaparecido los gestos y los movimientos dramáticos , de lo que resulta una serenidad hasta ahora ajena al pintor. Con todo, no hay un cambio estilístico radical. Por el contrario , se reafirma como pintor naturalista y claroscurista, si bien los contrastes lumínicos ya no son tan dramáticos.


Desde el punto de vista iconográfico es, quizás, uno de los cuadros de Rembrandth con mayor carga simbólica. Veamos: el espacio está dividido en dos escenarios-uno en el primer plano y otro más elevado, al fondo a la derecha- compositiva y temáticamente contrapuestos . En el primero se desarrolla la escena principal. Describe el momento en que uno de los fariseos señalando a la adúltera dice a Cristo: " Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres . ¿ Tú que dices ? . La marcada horizontalidad del grupo de figuras queda interrumpida por las verticales que conforman la figura de Cristo y el apóstol a su lado, situados delante. Descalzos, descubiertos y vestidos con una humilde túnica, son el polo opuesto de la opulencia de los sacerdotes. A sus espaldas, los fieles se dirigen en fila hacía el segundo escenario , donde se encuentra el sumo sacerdote bajo un baldaquino y un suntuoso altar-o escudo ceremonial-dorado. En este caso, escenario y figuras están situados en perpendicular al plano del cuadro, lo que aumenta la sensación de profundidad espacial. También en este caso dos verticales se alzan sobre el conjunto. Son Yaquin y Boaz, las dos columnas de bronce que Salomón mandó colocar ante el pórtico de la nave del Templo de Jerusalén. Podrían ser interpretadas como símbolo de la Ley Antigua basada en la obediencia y el castigo, que Cristo y su Iglesia- personificada en la figura del apóstol, acaso san Pedro- habrían de sustituir por una nueva basada en el perdón y el amor al prójimo.



Mercedes Tamara 
3 -mayo-2013

Bibliografía : Rembrandt " Pintor de historias " edic El Viso


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