miércoles, 15 de mayo de 2013

JOVEN MENDIGO GIOVANNI BATTISTA PIAZZETTA

JOVEN MENDIGO
Joven mendigo
óleo sobre lienzo 67,7 x 54,7 cm
Chicago ( Illinois ) The Art  of Chicago



Piazzetta comenzó su aprendizaje con Antonio Molinari, pero su auténtico maestro fue Crespi. A él debe Piazzetta su factura desenvuelta , su paleta de colores terrosos y cálidos en la que el blanco contrasta con los tonos marrones y un claroscuro que  ya no está utilizando con fines dramáticos como en Liss y Loth, sino para crear  ambiente . Tras el período de aprendizaje en el taller boloñés de Crespi , Piazzetta regresa a su ciudad natal en 1771 . En Venecia , su arte contrasta claramente con la pintura de colores claros propia del estilo local representada por Ricci, Pellegrinni o Amigoni. Hasta los años veinte no comienza a aclararse su paleta. El estilo de  Piazzetta se caracteriza por la transposición de escenas costumbristas a temas del Antiguo y Nuevo Testamento , mediante lo cual sugiere una percepción sensual, casi tangible de la escena representada. Piazzetta es uno de los representantes más destacados de la pintura veneciana del siglo XVIII.





Haber encontrado un lenguaje formal que hiciera justicia a la abundancia y a la miseria, a lo cómico y a lo triste, a la claridad y a la tenebrosidad de la vida italiana : este es el logro de Longhi, Magnasco o Piazzetta, que aporta un contrapeso decisivo a la artificiosidad de la pintura de género francesa. El joven mendigo de mofletes inflados , el vigoroso cuello, y la estatura aún infantil no dirige una llamada desesperada al espectador, no reclama compasión . Su pintura seguida , su mirada fuera del espacio pintado , nada tienen de sumisión hipócrita ; el rosario que lleva en su mano sucia no es devoción farisaíca, sino un objeto de existencia cotidiana.




El sacrificio de Isaac , hacía 1718






Piazzetta hace de los medios pictóricos un soporte directo de la expresión . El fondo y la capa son marrones como la tierra desnuda, la pobreza se plantea aquí como algo elemental , no se trata de una decadencia pintoresca. El tono rojo del chaleco es vital y fuerte; la intensa luz meridional se ha captado en el blanco de las mangas ; el frescor y la frecuente exposición al sol se refleja en la tez morena . La identidad entre  el modo de representación y el representado no produce compasión-que exige siempre la voluntad de escapar a ese estado -sino una verdad que deja consternado al espectador.



Mercedes Tamara 
15 -mayo-2013

Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo

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