domingo, 29 de septiembre de 2013

VIRGEN DEL PRADO RAFAEL

VIRGEN DEL PRADO 1506
Virgen del prado
óleo sobre tabla 111x 88 cm
Museo de Historia del Arte, Viena







En el centro de este encantador paisaje , rodeado por campos y montes, con el río y la ciudad detrás , encontramos a la Virgen María sentada . Se  agacha un poco para sostener a Jesús , un robusto bebé que juega con el bastón de San Juan Bautista. En este cuadro, Rafael crea una elocuente estampa piadosa de las principales figuras cristianas, fundiendo lo divino y lo humano en una pulcra unidad , sin costura alguna.


Tanto en términos formales como según los principios teológicos , María es el personaje central de la obra . Con su cuerpo se compone una estable figura piramidal que domina la composición . A pesar de que Rafael, al pintarla le imprime cierto dinamismo mostrándola en una pose torcida hacía un lado(quizás inspirada en La Virgen con Santa Ana de Leonardo da Vinci ) la parte del manto azul que cubre el asiento realza su cuerpo y le proporciona estabilidad .Para dar un efecto de alejamiento , los montes del fondo están pintados en tonos verdosos y celeste. Sus formas confluyen suavemente con las de la Virgen,  paisaje y figura al unisono . Su juvenil cara y el pelo rubio completan la imagen de mujer perfecta, parangón de la fecundidad y de la modestia , apropiados  atibutos de la Madre de Dios.


La obra está repleta de símbolos . El manto azul es una prenda habitual de la Virgen, el pigmento azul no sólo era un artículo extremadamente caro ( se hacía mediante lapislázuli , una piedra semipreciosa importada ) sino que, desde tiempos antiguos , era también un color imperial. En este cuadro se embellece con cenefa dorada y bordada ( la fecha en que se realizó la obra aparece en la orilla del cuello ) . Con el color rojo del vestido se alude a la Pasión de Cristo, la serie de acontecimientos que culminarán en la muerte de su hijo, sirve para anunciar el desamparo en que se verá sumida. Al pintarla sentada en el suelo, se simboliza su humildad . Rafael la representa rodeada de amapolas, margaritas y matas de fresones . Las amapolas que remiten al sueño y la muerte, simbolizan el futuro sacrificio de Jesús : las margaritas , su inocencia, las matas de fresones , fertilidad.




La narración se articula mediante los gestos y las referencias simbólicas . La Virgen se gira para mirar a san Juan Bautista ( hijo de su prima santa Isabel ). arrodillada en señal de respeto ante el niño Jesús . Abrigado con una tela púrpura ( en vez de las tradicionales pieles ) a san Juan le representa impúber. El bastón es su atributo y la cruz que lo corona es claramente una referencia precoz al martirio de Cristo. El maternal cuidado de la Virgen que subrayado  por su gesto de sostén y la ternura con que contempla a los infantes . Su expresión dulcemente triste y las flores que crecen a su alrededor indican  su conciencia del dolor que la espera. Al representar a un Niño Jesús que  intenta arrebatarle el bastón a san Juan, se anima al observador a considerar cómo en el gesto del infante se apunta la intención del futuro adulto. Así, con una aparentemente anodina interacción en este benigno contorno entre la  madre y ambos niños se despliega el drama central de la fe cristiana . Dios hecho hombre en el niño y la aceptación de su muerte por el Jesús adulto, piedra angular de la salvación .




El artificio que asegura el éxito de la obra es la destreza con que Rafael plasma un ideal perfecto, pero natural, que expresa la intensa emotividad del mensaje, Maria es, en este caso, la madre trascendental. Es joven, bella, cuidadosa, compasiva y sometida a su destino. Los hermosos niños a su cargo están sanos y fuertes: exhiben el bullicioso aspecto propio de su edad. Así, por ejemplo, su hijo, el Niño Dios, corresponde al afecto de su madre, inclinándose contra su cuerpo, tal y como suelen hacer los chiquillos pequeños , y le acaricia el brazo con su manita . En lo concerniente a lo social , no hay nada que pueda reprocharse a los valores familiares plasmados en la pintura; estamos ante la calma que precede a la trágica tempestad de la crucifixión . En términos teológicos , el amor divino adquiere en el cuadro forma humana , perceptible para el observador en las figuras de la madre, 
hijo y sobrino                          


  .Mercedes Tamara

29-09-2013


Bibliografía :El último Rafael Museo Nacional del Prado

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