lunes, 20 de enero de 2014

SAN MAURICIO Y LA LEGIÓN TEBANA EL GRECO

SAN MAURICIO Y LA LEGIÓN TEBANA 1580-1582
San Mauricio y la legión tebana
óleo sobre lienzo 448 x 301 cm
Monasterio de San Lorenzo , El Escorial





Fue un cuadro encargado por Felipe II con destino a la capilla noroccidental de la Basilica , formando pareja con el Martirio de Santa Ursula y las once mil vírgenes  y San Miguel luchando contra Lucifer de Cambiaso y Tibaldi respectivamente. Con ello se acentuaba el carácter combativo del carácter escurialense y de la propia iglesia contrarreformista . Su presencia en El Escorial interesaba doblemente, ya que era uno de los patronos de la lucha contra la herejía y en la propia Basílica se albergaban parte de sus reliquias. 



La historia de San Mauricio la recoge Jacobo de la Vorágine en la Leyenda Dorada  y fue aceptada por todos los autores . En el siglo XVI, Alonso de Villegas la incluye  en su Flos Sanctorum. La escena se sitúa en los primeros años del cristianismo, a finales del siglo III , cuando en algún lugar de la región oriental de las Galias, el emperador Maximino exigió a los miembros de la legión adorar a los dioses y ofrecerles sacrificios. Ante la negativa de San Mauricio y sus compañeros que se habían convertido al cristianismo fueron ejecutados. Conocedor de la hagiografía, El Greco concibió una solución llena de originalidad...y de polémica. Escoge el momento culminante en que San Mauricio en compañía de sus capitanes discute la orden dada por el Emperador. El grupo, ligeramente desplazado pero en el primer plano , es todo un alarde de manejo espacial y de conocimientos anatómicos . El santo, de frente, está rodeado por San Exuperio, de perfil y con el estandarte, y por San Cándido de espaldas . Todos están descalzos , incluido en el pequeño paje de San Mauricio , lo que indica la humildad y aceptación del martirio. Entre ellos se sitúa una figura calzada y que no lleva armadura militar, sino que viste una túnica similar a la que tienen los apóstoles . Se le ha identificado con Santiago el menor, obispo de Jerusalén y del que se dice que predicó el evangelio de Tebas. También en este grupo situó a los dos personajes cuyos rostros son los retratos de dos de los capítanes victoriosos de las campañas de Felipe II . El duque de Saboya , Manuel Fliberto, con armadura y pelo canoso, vencedor de la batalla de San Quintín y nombrado por el papa Gregorio XIII, Gran Maestre de la Orden de San Mauricio. A su derecha Alejandro Farnesio, príncipe de Parma, gobernador de los Paises Bajos. La inclusión de retratos era recurso habitual en la pintura italiana y Tiziano lo había hecho en la Gloria pintada para Carlos V en la que incluye los rostros del emperador, de la emperatriz, Isabel de Portugal y del propio Felipe II . Sin embargo, fue uno de los motivos que propició el disgusto del cliente.







En un segundo plano y con una fuerte disminución de la escala , propia del manierismo . El Greco dispone el grupo ingente de los mártires en ordenada procesión. Entre ellos destaca el rostro de D. Juan de Austria en el que se adivina la armadura usual del siglo XVI , en un claro anacronismo. En la parte superior, la tradicional gloria en la que un coro de ángeles , en escorzos muy pronunciados, reciben unas palmas y coronas de laurel de los mártires. Compositiva y estilísticamente El Greco puso sumo cuidado en toda la ejecución. Mantiene los rasgos manieristas típicos patéticos propios de los mártires contrarreformistas .Vuelve a usar referencias a la pintura italiana, pero ya no en forma de préstamos  sino como libres evocaciones: Coreggio, Pontorno o Carpaccio son algunas de los pintores que están presentes.







Desde el punto de vista cromáticos , es un lienzo construido a base de colores claros , fríos y luminosos . Predominan los azules, amarillos y verdes bajo una luz artificial que confiere una luminosidad transparente al lienzo. Puede que El Greco tuviera en cuenta la oscuridad de las capillas del templo , donde iba destinado el cuadro.




Nuevamente, como es habitual en la etapa española, renuncia al paisaje y sólo dispone en el primer término una alusión más simbólica que paisajística. La roca alude a la firmeza de la fe y de la iglesia. El tronco del que brotan unas flores vendria a significar el martirio , mientras que la serpiente evoca en el lenguaje emblemático  la prudencia. Ella es la que sostiene la pequeña cartela en la que figura la firma del pintor.




El rechazo del Rey y la sustitución por la composición de Cincinatto ha convertido este cuadro en uno de los más famosos de la historia del arte español. Sobre todo, porque constituye el mejor ejemplo de la obra cuya intelectualidad se aparta de las pautas doctrinales marcadas por el Concilio de Trento. Al colocar en primer plano la capacidad de deliberar del ser humano frente a su destino, desplazando con ello la muerte por la fe en el martirio. El Greco enseña que lo principal era la palabra dirigida al corazón. Nacía sí la leyenda de la " trágica incomprensión de Felipe II por el modo de pintar de El Greco " en palabras de Zanco Cuevas






Mercedes Tamara
20 -01-2014






Bibliografía :El Greco El pintor humanista : Obras completas Edic Libsa




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