domingo, 23 de febrero de 2014

ANÓNIMO CASTELLANO SANTA ANA, LA VIRGEN Y EL NIÑO ( CIRCULO DEL MAESTRO DE COVARRUBIAS )

 ANÓNIMO CASTELLANO SANTA ANA, LA VIRGEN Y EL NIÑO 
Santa Ana , la Virgen y el Niño
Talla en madera policromada 75,5 x 80 cm
Colección Masaveu



Las representaciones de Santa Ana alcanzaron un importante auge a fines de la Edad Media y durante el Renacimiento . Por una parte se veneraba a la madre de la Virgen , pero a medida que se fue extendiendo el culto a la Inmaculada Concepción, su papel al haber concebido sin el pecado original a María empezó a destacarse más. Esta escultura responde al tipo denominado Santa Ana Triple o Anna Selbritt, 
en el que Santa Ana acoge a su hija y a su nieto, mostrando gráficamente la linea de parentesco libre de pecado que culminó en Cristo . Aunque la interpretación de este tipo de figuras no es exclusivamente inmaculista, se trata de una forma previa a la presentación de María en solitario rodeada de símbolos que acabarían imponiéndose en el siglo XVI . Se trata por tanto de una imagen de absoluto contenido simbólico , con la escala de las figuras jerarquizadas , en las que no se busca la naturalidad de una escena familiar. Este matiz se introduciría en el Renacimiento, cuando paulatinamente fue quedando en desuso esta iconografía.

En esta escultura ese simbolismo se remarca con la posición de santa Ana , quien, como sucede con las Vígenes sedentes medievales, sirve de trono a las otras dos figuras. Queda patente así su carácter protector de la infancia de la Virgen y, posteriormente de su nieto. Además la presencia del libro, en este caso abierto sobre el regazo de María , deja claro el círculo de la educación y la enseñanza en esta relación familiar. Por su parte, la desnudez del Niño viene a subrayar su condición, pues al mostrar sus atributos no deja dudas de su humanidad. Apoya su mano sobre las Escrituras , como encarnación de las profecías , y en acto de bendecir al fiel, pues desde la infancia era consciente de su divinidad y su papel salvador.

En la Castilla de los Reyes Católicos las imágenes de la Triple Santa Ana proliferaron y, como en gran parte de la escultura devocional , surgieron de la adaptación de tipologías germanas y flamencas . En algunos casos se trataban de piezas importadas gracias al flujo comercial de los puertos castellanos con los Países Bajos , pero en otros fueron realizadas por artistas foráneos establecidos en los principales centros artísticos o incluso por maestros locales que trasladaron con diferente fidelidad dichos prototipos . En este caso el papel central de Santa Ana , así como el mayor tamaño del Niño respecto a María y su posición, erguido sobre la rodilla derecha de su abuela, remiten a la escultura alemana del Bajo Rin y Westfalia en el último gótico. 

En el ámbito castellano , los más importantes artistas del tránsito de los siglos XV al XVI representaron esta peculiar iconografía en lugares destacados, sobresaliendo Gil de Siloé y Alejo de Vahía, si bien los rasgos estílisticos de esta escultura se acercan más directamente al llamado Maestro de Covarrubias . Este anónimo escultor de tradición plenamente gótica , seguramente alemán, recibe su apelativo 
del magnífico Tríptico de la Epifanía de la Colegiata de Covarrubias ( Hernández Redondo, 2001 ) En esta obra se aprecía la severidad del gesto tan característico de su obra , de un rigor casi hierático en la monolítica figura de Santa Ana . El gesto rígido y algunos detalles faciales concretos recuerdan a los rostros de San José y Melchor en dicho tríptico, y al de santo Domingo de Silos del monasterio de Caleruega . En concreto la hendidura entre el labio y la nariz , las arrugas enmarcando la boca, las cejas rectas y delgadas, así como los pómulos resaltados y las órbitas oculares rehundidas.

La monumentalidad, así como el tamaño , son propios del Maestro de Covarrubias , como también el canon alargado que se hace evidente en la figura del Niño . No es tan apreciable en la Virgen, por la escala con la que es representada, pero el trabajo del cabello evoca también las representaciones marianas identificadas de su mano ,
como la Virgen con el Nilño de Frómista. Aquí también el pelo se desliza enroscado en dos grandes mechones a cada lado, si bien la talla de la Colección Masaveu no presenta la misma jugosidad de estos detalles . Si muestra en cambio la variedad de pliegues en los paños más allá de tópicas formas en V, especialmente desarrollados y trabajados en las faldas, mezclando lo anguloso con lo curvílineo. También en algunos aspectos técnicos resulta muy coincidente, pues se utiliza pan de plata en el ropaje de la Virgen , como el citado tríptico que da nombre al maestro.


Mercedes Tamara
23-03-2014
Bibliografía : Colección Masaveu" Del Románico a la Ilustración"

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