sábado, 1 de febrero de 2014

LA ÚLTIMA CENA MAESTRO DE PEREA


LA ÚLTIMA CENA 1500
La Última Cena
temple sobre tabla 265, 5 x 281, 7 cm
Colección Masaveu






La herencia gótica de Jacomart y Joan Reixart se prolongó en Valencia hasta el inicio del siglo XVI. Esta extensión en el tiempo va ligada a la pervivencia de usos religiosos arraigados desde el siglo XV, lo que permitió que esta tendencia coexistiera con naturalidad con las nuevas propuestas del incipiente renacimiento .





Entre los artistas más apegados a esta tradición flamenca sobresale el todavía incógnito Maestro de Perea , un pintor de marcados rasgos estilísticos y detalles fisonómicos . De hecho, Elias Tormo, en un primer momento lo llegó a denominar " Maestro de la Crencha " por la recurrente aparición de un mechón de cabello del que sobresalen las orejas en sus personajes . Toma su nombre actual de su obra más significativa , el retablo de la capilla de la Epifanía en el monasterio de Santo Domingo de Valencia, perteneciente al patronazgo del trinchante mayor del rey  Fernando el Católico , Pedro de Perea.




Dicho retablo, conservado en el Museo de las Bellas Artes de Valencia ( 1491 ) además de ser la principal pieza de toque para determinar su manera de pintar revela la importancia de su clientela, pues Pedro de Perea pertenecía a los más altos círculos de la corte aragonesa. A partir de otras obras localizadas se sabe de una  abundante producción en importantes establecimientos religiosos del reíno de Valencia. Destaca por su relevancia el encargo del retablo de la capilla de la Magdalena de la cartuja de Vall de Crist ( 1494 ) que incluye la tabla de los Santos Lázaro, Marta y María Magdalena ( Madrid, Museo Lázaro Galdiano ) . En general presenta una escasa permeabilidad a las novedades italianas que trajeron a Valencia artistas como Paolo de San Leocadio y Francesco Pagano. Apenas muestra alguna referencia decorativa en su contexto formal y expresivo esencialmente gótico . Su insistencia en las ropas aparatosas y muy ornamentales , junto a la persistente profusión de oro, remiten al pleno siglo XV cuando esta centuria ya concluía.




Esta monumental Cena condensa todo el repertorio característico del Maestro de Perea. Su gran tamaño y empaque han hecho dudar sobre su destino . Inicialmente se especuló con que fuera la imagen principal de un retablo, pero la disposición de las tracerías góticas que la enmarcan sugieren que se trataba ya en origen de una  obra independiente . Esta segunda hipótesis ha encontrado mayor eco y actualmente se considera pintada para un refrectorio monástico , para el que resulta muy adecuado el tema de la Última Cena . Además está planteado como exaltación eucarística , con Cristo en el centro en el momento de la institución de este sacramento, con la Forma y un cáliz alzados en sus manos, según la tradición valenciana. Se viene relacionando con la Úlima Cena de Joan Reixach de la cartuja del Vall de Crist ( 1455, Segorbe, Museo de la Catedral ) , de la que es deudora en el espíritu , el ritmo gestual y el trasfondo teológico. Para el desarrollo de la pieza de la Colección Masaveu marca diferencias propias del artista.




El tono grave de la escena queda aún más acentuado por la pesadez compacta de las figuras . El hieratismo de los Apóstoles , caracterizados con tipos físicos estereotipados , barbados en su mayoría, apenas es atemperado por la disposición parlante de sus manos. Esta sensación inmóvil queda muy marcada por la práctica ausencia de espacio, absorbido por la potencia del fondo dorado, sobre el que se recortan las siluetas y esgrafías de los nimbos circulares. Ese desbordante despliegue áureo , tan propio de la pintura gótica levantina , remarca la composición sacra de la escena. Tiene su complemento ornamental en algunos de los detalles perspectívicos, como el solado de azulejería y la alfombra morisca de los motivos geométricos . Pero sobre todo en el intenso colorido de los ropajes , dibujados en sucesión de pliegues angulosos. En esta ocasión solo el manto de Cristo presenta los brocados dorados habituales en este maestro. Esto le imprime un claro aspecto sacerdotal, con el broche en el centro y desplegando los bordes orlados a modo de capa pluvial , reiterando que asistimos al momento que evocan los celebrantes en la Misa.




Este sentido sacramental apenas permite algunos detalles anecdóticos o narrativos  como el despliegue del menaje y alimentos propios de la cena pascual, recurriendo a objetos de manufacturas locales, como los platos de Manises. Y sobre todo , la tópica caracterización de Judás , quien no solo muestra la bolsa con las monedas , sino que se distingue del Colegio Apostólico , con una aureola negra




Mercedes Tamara

1-02-2014



Bibliografía :Colección Msaveu :" Del Románico a la Ilustración"



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