jueves, 27 de marzo de 2014

CONCIERTO DE GALA EN VENECIA FRANCESCO GUARDI

CONCIERTO DE GALA EN VENECIA 1782
Concierto de gala en Venecia
óleo sobre lienzo 67,7  x 90,5 cm
Múnich , Bayerische Staatgemaldesmmlungen Alte Pinakotthek




Guardi realizó su primer aprendizaje en el taller de su hermano mayor, con el cual colaboró también más adelante . Fue un pintor de vedute, que se inspiró en Michele
Marieschi y Canaletto , aunque el estilo de sus figuras evoca más bien a Magnasco y Tiépolo, su cuñado. Al igual que Canaletto y Bellotto, con su gran producción de 
vedute, Guardi responde a la gran demanda procedente de otros países , sobre todo de Inglaterra. Sin embargo, él se va apartando cada vez más de la producción topográfica exacta y la sustituye por mundos imaginarios llenos de poesía , en las que modelos de diversa procedencia conforman un capriccio veneciano. Con sus 
pinceladas sensibles y nerviosas, pone de relieve la transparencia del aire y los reflejos de la luz sobre el agua y transforma los objetos del cuadro en entes dotados de suaves vibraciones.

Guardi pintó también cuadros con figuras humanas, pero no realizó sus primeros encargos de este tipo hasta la mitad del siglo. Hacía 1770 apareció la serie de doce cuadros Feste dogali , que refleja las fiestas oficiales de Venecia. Francesco Guardi, cuya obra se confunde a veces con la de su hermano, realizó además una obra gráfica de fascinante espontaneidad , que constituye uno de los mejores legados del siglo XVIII.

El gran duque Paul Petrovitch, futuro zar Pablo I y su esposa Maria Fiodorovna, llegaron a Venecia en enero de 1872 , una buena ocasión para organizar todo tipo de festividades y espectáculos suntuosos . El viejo Guardi recibió el encargo de documentar las obras de estas jornadas en el baile del Teatro di San Bernardino, el desfile en la Plaza de San Marcos , la regata, la corrida de toros y el banquete . Una ocasión también propicia para el artista . Del mismo modo que sus incomparables dibujos de trazos vibrantes, agitados y osados, no se siente obligado en absoluto a reproducir con exactitud los palacios, torres, obeliscos o figuras, tampoco es un cronista en el sentido de un coleccionista de información a conciencia.

El concierto de gala en la sala filarmónica de las Procuradurías Viejas, con coro y orquesta femeninos en la tribuna; los trajes con irisaciones de seda a la cálida luz de las velas, las arañas destellantes, los espejos resplandecientes, el rojo cinabrio del suelo...se difuminan en un cuadro de alegre encanto. La intemporalidad de la fiesta, , su despreocupada alegría justifican la pintura de Guardi. No se puede distinguir ni al gran duque ni a su esposa , pues no hace ningún retrato; en la fiesta se difuminan los contornos de todos los individuos , toda la temporalidad . El lugar del rígido protocolo , propio de las fiestas barrocas, lo ocupa la ausencia de ceremonial ; no hay una distribución jerárquica , sino una coreografía al azar . La fiesta en sí es una obra de arte.

En el lienzo de Guardi, la luz nos proporciona brillo individual  a ninguna persona en especial, sino que es más bien difuso. Tampoco se advierten acentos de color para hacer destacar a una determinada persona. La técnica adecuada para sustraerse a la conciencia de la realidad radica en la eclipse de la individualidad y de la percepción sensorial . Con los medios pictóricos, Guardi manifiesta esta ilusión de ampliación de la existencia , que permite gozar de algunas horas de inmortalidad

Mercedes Tamara
27-03-2014


Bibliografía : " Obras Maestras del Arte, " Edic Blume

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