lunes, 14 de julio de 2014

VISTA DE NAARDEM JACOB VAN RUYSDAEL

VISTA DE NAARDEM 1647
Vista de Naarden, Jacob Isaacksz. van Ruisdael
Vista de Naardem
óleo sobre tabla 34,8 x 67 cm




Jacob van Ruisdael se considera el mejor paisajista holandés del Siglo de Oro. Pintor prolífico, trató a lo largo de su carrera todos los apartados del paisajismo: vistas panorámicas, dunas, marinas, bosques, montañas, torrentes y cascadas fueron motivos repetidos y frecuentes en sus óleos. En sus pinturas se conjugan, acertadamente, una visión monumental del paisaje y la representación cuidadosa del detalle naturalista. Sus vistas, que en numerosas ocasiones no se ajustan a una zona topográfica exacta, están manipuladas intencionadamente para dotarlas de un efecto elocuente sin desdibujar la verosimilitud de los distintos componentes que la integran. Su pincelada, exacta y delicada, se aplica sobre el lienzo con vigor y carga de materia, transmitiendo a sus representaciones un valor emocional que lo diferencia de otros pintores.




La zona que Ruisdael captó en esta vista tal vez tuvo para él un aspecto afectivo, pues su abuelo se había traslado a Naarden hacia 1590, y tanto su padre como su tío Salomon habían nacido allí.



Esta pequeña tabla apaisada está firmada y fechada por el artista en 1647. Corresponde a su periodo juvenil y fue pintada cuando Ruisdael tenía dieciocho o diecinueve años. Sus primeros cuadros conocidos, un conjunto de unos trece óleos, se suelen datar un año antes, en 1646. Pese a la juventud del artista, la obra destila una gran madurez en su concepción compositiva, organizada con una amplia perspectiva pese a las reducidas dimensiones del soporte. Para lograr estos efectos, Ruisdael baja la línea del horizonte y da un gran protagonismo al cielo, que ocupa ya, como en algunas de sus composiciones posteriores, más de la mitad del cuadro. En este cielo alternan las compactas masas de nubes con fragmentos de un despejado celaje de intenso color azul. Entre ellas, y a su través, se va filtrando una luz que se proyecta sobre la tierra con un juego rítmico de sombras y luces que van construyendo, en profundidad, el espacio de la llanura con sus distintas parcelas de tierra, caminos y arboledas.


En este paisaje, muy pensado y meditado, se han detectado influencias de artistas próximos al pintor que determinaron su trayectoria en esos años tempranos. Las fuentes de inspiración más directas de esta vista se han señalado en la producción de Hendrick Goltzius, Hercules Segers y Jan van Goyen, en los que ya encontramos vistas panorámicas en formato apaisado y en las que el cielo adquiere un gran desarrollo. La utilización de la luz, un intenso resplandor en el centro del cuadro, seguido de planos en fuerte sombra y rodeado de otros en media penumbra, presentes en esta obra, fue empleada por Rembrandt, como apuntó Simon, en las décadas de 1630 y 1640. Sin embargo, en el perfil que adquiere la ciudad al fondo se ha visto el influjo de Hendrick Vroom. Se puede reconocer, entre los campos cultivados y las alquerías, la ciudad de Naarden en el centro de la pintura, con el Zuider Zee a su derecha y las ruinas de la iglesia de Muiderberg iluminadas en la lejanía.



Mercedes Tamara
14-07-2014


Bibliografía ; 1001 Pinturas que hay que ver antes de morirse, Edic Grijalbo

No hay comentarios:

Publicar un comentario