domingo, 12 de julio de 2015

ESCENA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA GABRIEL FERRIER

ESCENA DE LA INQUISICIÓN EN ESPAÑA 1879
Escena de la Inquisición en España
óleo sobre lienzo 199 x 183 cm
Colección de la Academia de Beaux Arts



Ganador del Premio de Roma de Pintura en 1874, Gabriel Ferrier no solo había disfrutado de la estancia en la Academia de Francia en Roma, sino que también había conseguido un premio otorgado por la Academia de Bellas Artes en virtud de un legado concedido por Hermance Marchoux , condesa de Caen y heredera de un importante conjunto de inmuebles en Paris . A cambio del premio ( de unos 3.500 francos ) Ferrier entregó esta Escena de la Inquisición tras haberla expuesto en el Salón de 1879.

El potente sadismo del cuadro resulta sorprendente en una representación de la élite académica . El joven artista había recibido la influencia de las oscuras composiciones neorrománticas de Jules. Elie Delaunay y de las escenas medievales anticlericales de Jean-Paul Laurens . Lejos de aligerarse en suelo romano durante su formación en la Villa Médicis , este influjo se acentuó en contacto con los frescos de Miguel Ángel y la pintura manierista tardía. 

En Escena de la Inquisición en España la protagonista del cuadro : una mujer desconsolada y semidesnuda es entregada a la crueldad de unos hombres fanáticos. Sin embargo, el sentido el justamente opuesto , pues no se trata de representar un milagro glorioso realizado por una santa de la Iglesía católica , sino, al contrario , de denunciar la ceguera de esa misma iglesia , que condena a la hoguera a una inocente mártir acusada de herejía o brujería. 

El artista abandona todos los elementos sobrenaturales ( aureola, nimbo y ángeles ) así, como el esplendor de los drapeados hinchados, los accesorios y el decorado lujoso . Su paleta, reducida voluntariamente a una armonía de marrón , azul y blanco , exalta la sana tonalidad de la piel de la mártir de pechos firmes y brazos musculosos . Mientras que el personaje femenino muestra a las claras ser un estudio de modelo natural , los personajes masculinos toman su rudeza de la pintura barroca española . Destacan, en efecto, las fuertes manos de los obreros o del monje torturador amenazando con golpear , agarrándose a la mujer para arrancarle arrepentimiento , anudando los hatos o sosteniendo la tea, sus puños cerrados dialogan con los de la mujer maniatada y forman, junto con el juego de cuerdas y cadenas , el leitmotiv , de ésta escena para expresar la tensión psicológica 

                                                                          Mercedes Tamara
                                                                                  12-07-2015


Bilbilografia: El canto del cisne Colecciones del Museo de Orsay



                                  

No hay comentarios:

Publicar un comentario