lunes, 13 de julio de 2015

SANTA CECILIA MUERTA ÉTIENNE GAUTIER

SANTA CECILIA MUERTA 1878
Santa Cecilia muerta
óleo sobre lienzo 109 x 192 cm
en depósito



Impulsada por un movimiento de reconquista espiritual de la Iglesia sobre el poder político y la sociedad francesa , la pintura religiosa presentada en los salones de la década de 1870 mostraba una fogosidad asombrosa , en deuda con modelos manieristas y barrocos . Si se piensa en el derroche de personajes, ángeles radiantes y drapeados al vuelo que llenan la Santa Inés mártir de Gabriel Ferrier ( 1877 , Ruan, Musée des Beaux Arts ) , la presente Santa Cecilia muerta , expuesta en el mismo Salón de 1878 , ofrece una contraste intencionado : en efecto, aunque siga habiendo una referencia al arte romano de principios del siglo XVII, no se trata de la exhuberancia de la pintura como de la fuerza de concentración expresiva de la escuela barroca. 

La presencia plástica del cadáver de la santa, mostrada en un marco apretado con una linea superior cintrada que evoca la bóveda de una cripta, trae a la memoria la célebre Santa Cecilia esculpida por Stefano Maderno en 1600 para la iglesia romana de Santa Cecilia de Trastevere, una visión transfigurada del sepulcro de la mártir con ocasión de su apertura en 1599.

Condenada por haberse resistido a renunciar a su fe cristiana y a su virginidad , Cecilia muere a consecuencia de una tentativa fallida de decapitación ordenada por los jueces paganos. Castamente vestida con una túnica blanca de ribete bordado en oro y con una fíbula esmaltada prendida en ella , la santa lleva en sus brazos la palma del los mártires y una aureola de santidad rodea discretamente su rostro. Reflejo del mármol rojo imperial que sirve de fondo, su sangre mana de su cráneo y resalta vivamente sobre el peldaño de mármol blanco veteado . En primer plano, sobre un suelo decorado con un friso de grecas , el pintor ha colocado tres objetos simbólicos : la rosa cortada y colocada sobre la cimitarra ensangrentada indica la brevedad y también la pasión que caracterizaron la vida de Cecilia , mientras que la lira recuerda la música celeste , que , según La leyenda dorada escuchó durante su martirio y que la convirtió en patrona de los músicos.

El refinamiento de los objetos ,delicadamente decorados con incrustaciones y colocados con gracia en un entorno exclusivamente marmóreo intacto, le confiere a esta composición una preciosidad y nitidez , tipícamente " neogriegas " cuyo aspecto decorativo , agradablemente coloreado, atempera la emoción y el drama .


                                                                               Mercedes Tamara
                                                                               13-07-2015


Bibliografia : " El canto del cisne"


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